martes, 26 de marzo de 2013

“Temas varios”- La Paz interior



BUSCANDO ALCANZAR LA PAZ INTERIOR (III)
Introducción
En los dos capítulos anteriores tratamos de la Fe porque como dice San Agustín:” Si la fe falta, la oración es imposible”. En cuanto a la Oración ya publicamos en su momento 14 capítulos que pueden encontrarse en el blog principal y que constituyen un “todo” sobre la oración. Sin embargo en este capítulo nos referimos a lo ocurrido con la oración particular empleada de una manera especial por la persona de nuestro equipo a cuya experiencia venimos refiriéndonos. Él mismo nos lo cuenta:
“Habiéndome encontrado en una etapa de mi vida con unos sufrimientos que me superaron y que me quitaron la paz e incluso el sueño -al prolongarse-, llegué a un estado de agotamiento y confusión de tal magnitud que ni siquiera tenia claridad para saber pedir ni hacer oración concreta; por ello, en mi angustia, grité desesperado al Señor quien me ofreció su ayuda haciendo que, como primer paso, encontrase una oración que a Él le había dirigido san Agustín, cuando seguramente atravesaba una situación de necesidad similar a la mía”.

La oración es esta:
¡Señor, sálvanos!
“Dios mío, mi corazón es como un ancho mar siem­pre agitado por las tempestades: haz que encuentre en ti la paz y el descanso. Tú has increpado a los vien­tos y a la mar para que se calmaran, y a tu voz se han apaciguado; ven a poner paz en las agitaciones de mi corazón, a fin de que todo en mí sea sosiego y tran­quilidad, para que pueda poseerte, a ti mi único bien, y pueda contemplarte, dulce luz de mis ojos, sin tur­bación ni oscuridad. Oh Dios mío, que mi alma, libre de los pensamientos tumultuosos de este mundo, se “esconda a la sombra de tus alas”. Que encuentre junto a ti un lugar de refrigerio y de paz, y toda transportada de gozo pueda cantar: Ahora puedo dormir y descansar en tu paz.
Que ella descanse, te lo pido, Dios mío, que ella des­canse del recuerdo de todo aquello que está debajo del cielo, despierta sólo para ti, como está escrito: Yo duermo, pero mi corazón vela. Mi alma no puede gozar de paz y seguridad, Dios mío, sí no es bajo la protección de tus alas. Que ella permanezca, pues, eter­namente en ti y sea abrasada con tu fuego. Que ele­vándose por encima de sí misma, te contemple y cante gozosamente tus alabanzas. Que en medio de las tur­baciones que me agitan, tus dones sean mí dulce con­solación, hasta que venga a ti, oh tú, la verdadera paz”.
   – San Agustín –
La primera etapa de mi “resurgir” -de la segunda hablaremos en el próximo capítulo-,consistió en comenzar a hacer esta oración; pero como me resultaba muy larga y perdía la fuerza de la concreción que yo necesitaba, empecé a simplificarla, escogiendo determinados pasajes que sí coincidían con mi necesidad, y con ellos me fui dirigiendo repetida e insistentemente al Señor  -al anochecer de bastantes días-, en varias etapas: () “Dios mío: haz que encuentre en ti la paz y el descanso”.  
Cuando comencé a notar cierta mejoría, insistí incorporando a ella esta (): ven a poner paz en las agitaciones de mi corazón, a fin de que todo en mí sea sosiego y tran­quilidad” . Así lo hice durante otros tantos días, y al ir notando su efecto… añadí esta (): Que pueda cantar: Ahora puedo dormir y descansar en tu paz”.
Finalmente obtuve la liberación que me proporcionaba su ayuda: “poder dormir y descansar en SU paz”. Así ocurrió y así se mantiene, hasta el extremo de que he tenido que volver a utilizar el despertador para poder atender a mis obligaciones matutinas.
Naturalmente, esta experiencia ha hecho aumentar mi confianza en el poder de la oración, a la vez que ha consolidado mi fe en el Señor. Por ello, propuse al equipo de redacción que considerase la conveniencia de publicarla, en la creencia de que aunque se trate de una experiencia personal pudiera ser de interés para otras personas, ya que la vida nos enseña que ninguno estamos libres de “baches” como este, del que puede salirse con tan buenos resultados.
Serie: “Flashes”
Se reza como se vive. Por eso San Agustín, un hombre apasionado, hizo de su oración un encuentro de amor, y por la experiencia vivida y contada en este capítulo se puede decir que “creó escuela”, válida totalmente para hoy día.
Serie: “Salmos extractados”
91  SALMO DE LA ENTEREZA
Bajo las alas protectoras de Dios tengo mi fortaleza. Aunque caigan mil a un lado y diez mil al otro, a mí no me alcanzarán, pues Él es mi escudo.
 Ver la advertencia que ya hicimos para esta sección en el Tema Dios, Capítulo (I)
Ref.- La Biblia. MAGNIFICAT. J L. Soldado del reino de Dios y Antonio López Herrera.


martes, 26 de febrero de 2013

“Temas varios”- La Paz interior


Introducción
En este trabajo vamos intercalando referencias al miembro del equipo mencionado en el capítulo (I) a modo de experiencias testimoniales que esperamos sean útiles, dado que ya ha salido de aquella situación siguiendo el siguiente proceso:
1.- Revisa, consolida y aumenta su fe, atendiendo a lo publicado en los capítulos (I)-(II), y realizando una selección de acuerdo con su situación y forma de ser.
2.- Hace oración, con referencia especial a la mostrada en el capítulo (III)
3.- Ha tenido una experiencia personal estando en oración ante el Sagrario. Capítulo (IV)
4.- Se Sumerge en la búsqueda de la paz interior en sí misma. Capítulos (V y VI)
BUSCANDO ALCANZAR LA PAZ INTERIOR (II)
Introducción
Habíamos pensado pasar a comentar la influencia de la oración en este intento de alcanzar la paz interior, pero por su prioridad(*) le dedicamos también este capítulo a la Fe, pretendiendo no el aumentar nuestro “almacén” de conocimientos sobre la fe, sino ofrecer nuevas opciones para que junto a lo visto en el capítulo (I) cada  cual pueda hacer su propia selección abreviada (*) con aquello que más le ayude a consolidar, aumentar y profundizar en su fe como relación íntima vivencial con Jesús, y siempre sin olvidar que la fe es un don: “Habéis sido salvados por la gracia mediante la fe; y esto no viene de vosotros, sino que es un don de Dios” (Efesios 2,8)
(*) Recomendamos elegir pocos conceptos -si puede ser uno mejor-, porque si son muchos se dispersa la atención y resulta más difícil adquirir una idea concreta y clara en la que centrarse.
La FE
Nuevas “balizas” sobre la Fe     
(*)-Si la fe falta, la oración es imposible. Luego, cuando oremos, creamos y oremos para que no falte la fe. (San Agustín)
- Cuando la fe es firme y está arraigada en el corazón, las dificultades no amedrentan, porque hay una convicción fuerte de que Dios no abandona (San Francisco de Sales)
-Lo que los ojos del cuerpo son para las cosas visibles, lo es la fe para las cosas escondidas al alma. (San Isaac de Siria). Comentario: la fe tiene sus propios ojos, su luz divina.
-Por la fe, Cristo toma forma en el hombre interior del creyente. -Todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús. (Gál 3,26-29)
-En la Sagradas Escrituras encontramos numerosos casos en que se pone de manifiesto la fe y su importancia, por ello, y para no prolongar excesivamente este trabajo, remitimos a ellas, sin dejar de dar aquí algunas referencias:
Abrahán (Génesis 12..). Tu fe te ha curado (Mc 5, 25-34) y en (Lc 18, 35-43)..Basta que tengas fe.(Vers. 36 de Mc 5, 21-24 y 35-42). “Si tuvierais fe como un grano de mostaza…..(Mt 17,20)


Abrahán
La Hemorroisa
La hija de Jairo
-La luz que recibe el hombre que busca el sentido último de su vida procede de Dios, que se revela y se entrega a él. La fe es la respuesta del hombre a Dios.
Nos preguntan: ¿Cómo luchar contra los temores que nos acosan?.
Jesús, al morir en la cruz, nos redimió del pecado, pero de la misma manera nos redimió de los temores y de las sensaciones de peligro. No obstante si aún existen en nosotros, hay un camino infalible: “abrirse” a la actuación redentora de Cristo. (Ver más abajo “aclaración")
-La fe es una adhesión personal a Dios. “Yo se en quien tengo puesta mi fe”. (2 Tm 1, 12)
- La fe es conocer la Verdad y adherirse a ella. Notar que se hace vida en nuestro interior, trascendiendo a toda la persona.
-Mientras vivo en esta carne, vivo de la fe en el Hijo de Dios, que me amó hasta entregarse por mí. (Gál 2, 19b-20)
Breve consideración
Sabemos muchas cosas sobre la fe, ¿pero la tenemos?. ¿Es verdadera? ¿Cómo saberlo? Mira a ver si has seguido o estás siguiendo el proceso de recibir la obra redentora de Cristo, porque eso es la fe. Si lo haces, verás como desaparecen las dudas, porque la fe verdadera compromete a toda la forma de vivir del creyente: Es liberadora y transformadora de la persona.
Aclaración.-Recibir la obra redentora de Cristo es acoger todo su contenido y organizar nuestra mente y nuestras acciones de acuerdo con ella.

San Agustín
Fe sobrenatural
-La fe es una virtud sobrenatural mediante la que creemos firmemente todo lo que Dios nos ha revelado y la Iglesia nos enseña.
-La fe que nos hace cristianos es un don gratuito de Dios (San Agustín).
La fe sobrenatural no es un asentimiento ciego ni mucho menos irracional, sino un proceso en el que intervienen: La razón, la inteligencia, la voluntad y la gracia divina.(***)
La Razón, porque la necesita. Así lo avalan los Papas Pablo VI(*) y Benedicto XVI(**).          
La Inteligencia, porque tiene que dictaminar si lo que se plantea -cuyo contenido no es para nosotros  evidente-, es razonable o irracional, si se puede y se debe creer.
La Voluntad, que interviene al final de ese proceso, apareciendo así el rechazo o el asentimiento. La fuerza que se requiere es la de la voluntad, que ayudada por la Gracia lleva al asentimiento como respuesta voluntaria a lo que Dios nos enseña y propone para nuestra salvación. La Voluntad por sí misma, sola, sin ayuda de la Gracia, no es capaz de empujar al entendimiento a tener fe. “Creer es un acto del entendimiento” (Santo Tomás).
(***) No cree quien quiere, sino quien tiene la Gracia para creer (San Agustín).
(*) “La fe, aunque sobrepasa a la razón, la necesita”.
(**) ”La razón no se salvará sin la fe, pero la fe sin la razón no será humana”.
Benedicto XVI
Serie: “Flashes”
–“Por la fe entendemos, de corazón creemos”. –Antigua profesión de fe-

-Mientras la ciencia y el intelecto toman su certeza del conocimiento, la fe la toma del amor.   
                                                                                                              -Santo Tomás-
Santo Tomás de Aquino

Serie: “Salmos extractados”
69  SALMO DEL ALMA PERDIDA
Sálvame Dios mío porque las aguas me llegan al cuello, me hundo en el abismo y las olas me anegan. Mírame con  ternura que tu  amor es bondad.
Ver la advertencia que ya hicimos para esta sección en el Tema Dios, Capítulo (I)

Ref.- La Biblia. Catecismo de la Iglesia Católica. MAGNIFICAT. Pbro. Santiago Martínez.           J L, Soldado del reino de Dios








martes, 29 de enero de 2013

“Temas varios”- La Paz interior




BUSCANDO ALCANZAR LA PAZ INTERIOR (I)
Presentación                                 
Una vez dada por finalizada nuestra etapa anterior de “Enseñanzas”, en la que hemos publicado 12 “Temas fundamentales” con un total de 75 capítulos, iniciamos esta segunda bajo el nombre de “Temas varios” en la que, como su nombre indica, pretendemos ofrecer distintas cuestiones de interés pero ya no desarrolladas como enseñanzas temáticas, sino como “balizas” que sirvan para iluminar claramente nuestra pista de vuelo hacia el fin propuesto. Trabajaremos para que resulten breves, como destellos de luz, sirviendo de referencias orientadoras. Si nos acompañáis, con vuestra colaboración puede resultar un conjunto verdaderamente práctico y directo. Podéis hacerlo a través de la siguiente dirección:
Aclaración previa
Existen métodos que enseñan a conseguir un estado de relajación en la persona utilizando técnicas, en su mayor parte adoptadas de las de Oriente, que sin duda suelen ser muy útiles para conseguir determinados estados de inhibición y/o insensibilización, que aislando del mundo exterior procuran una determinada tranquilidad pasiva. Queremos discernir aquí sus beneficios (para orar y meditar), de sus teorías complicadas y filosóficas que conducen al gran error de hacer creer a la persona que puede “liberarse” en este mundo de las consecuencias del pecado original por sí mismas. Esto es de una ingenuidad (en personas sencillas) o de un orgullo (en otras más complicadas) inauditos, puesto que para conseguir la liberación que proponen, nada menos que Dios Padre tuvo que disponer el que su Hijo se encarnase en este mundo y diera su vida por nosotros para salvarnos de esa situación.


 CONCLUSIÓN.- Nosotros trabajamos en el sentido de llegar a alcanzar una auténtica paz en toda la persona (cuerpo, alma y espíritu), y aunque a veces utilicemos algunas de esas prácticas corporales es solamente como ayuda inicial; porque la paz interior, la verdadera paz liberadora, sólo es posible si la recibimos de Jesús, como ocurrió con los primeros discípulos  (Jn 20,19,21y26. Lc 24,36); y, también, como oímos  en la Misa: “La paz os dejo, mi paz os doy”.No os la doy yo como la da el mundo. Que no se turbe vuestro corazón ni se acobarde”. (Jn 14,27). Quede pues claro que el tratar de encontrar esa paz es la intención del presente trabajo. Por otra parte, métodos de relajación, respiración, etc, hay muchos y pueden encontrarse fácilmente.
Preámbulo
Quizás nos hemos dedicado, incluso durante años, a  leer, buscar y estudiar muchas cosas relacionadas con el mensaje cristiano y hasta nos hayamos sentido “seguros”, “orgullosos” y “un tanto despreocupados” por el nivel de conocimientos adquirido como patrimonio cristiano personal. Por si este fuera el caso quisiéramos contar lo que dentro de nuestro equipo ha ocurrido.
Surge una enfermedad: miedos, angustias, desesperanza,…..todo se viene abajo. Y uno se pregunta: Pero si yo estaba tranquilo viviendo en mis creencias……¿Qué ha pasado con mi fe? Y esto es lo que le ha sucedido a este hermano del equipo que ha permitido publicarlo:




La experiencia de Job
“Me veo muy mal, perdido. Desde mi supuesta fe recurro a un estado de oración desesperada, de pedir socorro. Y el Señor vuelve a mostrar que no te abandona, pero quiere que te hagas un cristiano adulto en la fe, para poder terminar diciendo como Job (42,5): “Yo te conocía sólo de oídas, más ahora te han visto mis ojos”. -Iremos dando más detalles sobre este caso por creer que pudiera ser útil a muchas personas en algún momento de su vida-. Por ahora continuamos el presente trabajo con la siguiente
Introducción
Entre las disposiciones necesarias para poder alcanzar la paz interior, ocupa un lugar prioritario la Fe, por ello, y por coincidir el estar inmersos en -el Año de la Fe- propuesto por el Papa Benedicto XVI, tomamos éste como primer Tema (habrá otros), con las siguientes aportaciones:           
- “La fe no proporciona sólo alguna información sobre la identidad de Cristo, sino que supone una relación personal con él, la adhesión de toda la persona. La fe tiene que consolidarse y crecer, hacerse más profunda y madura, a medida que se intensifica y fortalece la relación con Jesús, la intimidad con él.” –Benedicto XVI-


Inicio de la conversión de san Pablo
- En el alimento de la fe es muy importante cuidar dos aspectos: Conocer la fe de la Iglesia (Ref.- Cat. Ig. Católica) y quitar todos los obstáculos que pudieran impedir una adhesión total de todo mi ser a Dios.
La actitud creyente consiste en fiarse de Dios y aceptar todo lo que Dios me propone
–Demetrio Fernández, Obispo de Córdoba-
-Tener realmente fe, la fe que hace que estas palabras de preocupación, de peligro, de temor no tengan ya sentido; que hace caminar en la vida con una calma, una paz, una alegría profunda. –Beato Carlos de Foucauld-
Nota
De las muchas referencias existentes, hemos elegido estas pocas no solo por proceder de personas destacadas en la Iglesia, sino por haber sido seguidas -o estarlo haciéndolo- por miembros próximos, con resultados vivencialmente muy positivos.
“Balizas” Sobre la fe
-Ya, en el A.T. tenemos buenos ejemplos de la fe, testimoniada por su confiada obediencia a Dios.
Abrahán y su hijo Isaac
- Da unidad a tu vida obrando de conformidad con tu fe y creencias (San Pedro Poveda)
-La fe comienza donde termina el orgullo (Lamennais) (ver Flash 2- al final del capítulo)
-San Pablo: Me presenté a vosotros débil y temblando de miedo; mi palabra y predicación no fue con persuasiva sabiduría humana, sino en la manifestación y el poder del Espíritu, para que vuestra fe no se apoye en sabiduría de hombres, sino en el poder de Dios (Corintios 2)
-La fe no consiste en un intercambio con Dios, sino en vivir sabiendo que Él nos lo da todo.
- Nazaret-No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se admiraba de su falta de fe (Mc 6, 5-6). Nota-Si no hay fe, el milagro pierde su sentido-
-La fe. Le preguntaron:¿Qué tenemos que hacer para realizar las obras de Dios?. Responde Jesús:… "que creáis en el que Él ha enviado" (Jn 6, 28)
-¿De qué le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras? La fe, si no tiene obras, está muerta por dentro. (Sant 2, 14-24)
Aclaración
-Al leer las epístolas de San Pablo: Rm 3,28; 4,2 y Gál 2,16; 3, 5-7 pudiera crearse alguna posible confusión; por eso aclaramos que Santiago no se opone a la justificación por fe sin obras de ley, ni contrapone las obras a la fe. Lo que aborda es el problema de la religiosidad aparente, de la fe vacía, sin obras e inconsistente.
También san Agustín enseña como se antepone la gracia de la fe a las obras, no para anularlas pues las siguen, sino para que nadie se gloríe de haber recibido la gracia por las obras que hizo.

- (La Virgen María) “Hágase en mí según tu palabra”, muestra una dimensión de la fe que es la de dejar obrar a Dios en ella. San Agustín llega a decir que María concibió antes en su corazón por la fe que en su seno según la carne.


- Dos ciegos seguían a Jesús, gritando....¿Creéis que puedo hacerlo?...Sí, Señor. Entonces les tocó los ojos diciendo: Que os suceda conforme a vuestra fe. (Mt 27-28)
-Sed sobrios, estad alerta, que vuestro enemigo, el diablo, como león rugiente, ronda buscando a quien devorar; resistidle firmes en la fe. (1 Pd 5, 8-9a)
- ¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aún no tenéis fe?. (Mc 4, 35-41)
-La fe es una brújula en la tormenta y en la niebla (Cardenal Julius Döpfner)
-Aunque de momento tengáis que sufrir un poco, en pruebas diversas, la comprobación de vuestra fe llegará a ser alabanza y gloria y honor cuando se manifieste Jesucristo. (1 Pd 1,6-9)
Principio fundamental
La Conducta moral debe ir adaptada a esa fe, lo que incluye la necesidad del “dominio del amor propio”  (Mn. Eduardo Vivas)

Juan Pablo II, fiel consecuente, esforzado hasta última hora
-Y no os ajustéis a este mundo, sino transformaos por la renovación de la mente, para que sepáis discernir lo que es voluntad de Dios, lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto. (Rm 12, 2)
-Cada una de las virtudes de suyo es pacífica, mansa y fuerte; y en el alma que las posee hacen estos tres efectos: paz, mansedumbre y fortaleza. (San Juan de la Cruz)
-Las virtudes no se adquieren sin mortificación interior, ni sin sacrificio. (Santa Genoveva Torres Morales)
Serie: “Flashes”                                     
1.-La razón no se salvará sin la fe, pero la fe sin la razón no será humana. (Joseph Ratzinger, Papa Benedicto XVI)
2.-Si me busco a mí misma en todas mis obras, ellas serán el fiscal que acuse mi conciencia de que no amo a Dios. Si busco combatir el amor propio, buscaré a Dios en todo. (Santa Genoveva Torres Morales)
Serie: “Salmos extractados”
88  SALMO DE LA NOCHE OSCURA
¡Dios mío! Clamo de día y grito de noche. Me encuentro sólo y mi compañía son las tinieblas; que suba hasta ti mi plegaria.

Ref.- La Biblia. Catecismo de la Iglesia Católica. MAGNIFICAT. Mn. Eduardo Vivas Llorens.       J L, Soldado del reino de Dios


jueves, 27 de diciembre de 2012

Formación - “Temas varios”- La Resurrección (IX)




TRES SACRAMENTOS RELACIONADOS CON LA RESURRECCIÓN (final)
INTRODUCCIÓN
La enfermedad en la vida humana
La enfermedad y el sufrimiento se han contado siempre entre los problemas más graves que aquejan la vida humana. En la enfermedad, el hombre experimenta su impotencia, sus límites y su finitud. La enfermedad puede conducir a la angustia, al repliegue sobre sí mismo, a veces incluso a la desesperación y a la rebelión contra Dios; pero, también, puede hacer a la persona más madura, ayu­darla a discernir en su vida lo que no es esencial para volverse hacia lo que lo es. Con mucha frecuencia, la enfermedad empuja a una búsqueda de Dios, un retorno a Él.


UNCIÓN DE ENFERMOS
¿Qué es?
La Iglesia cree y confiesa que, entre los siete sacramentos, existe uno especialmente destinado a reconfortar a los atribulados por la enfermedad: la UncÍón de los enfermos. Fue instituido por Cristo nuestro Señor como un sacramento del Nuevo Testamento. Jesús envía a los discípulos a ungir con óleo santo a los enfermos y curarles. -Mc 6, 7-13-. Ver, también, Santiago 5, 14-15.
En el transcurso de los siglos, la Unción de los enfermos fue conferida, cada vez más exclusivamente, a los que estaban a punto de morir. A causa de esto, había recibido el nombre de «Extremaun­ción». No obstante, posteriormente, se dispone que la Unción de los enfermos «no es un sacramento sólo para aquellos que están a punto de morir; por eso, se considera tiempo oportuno para recibirlo cuando el fiel empieza a estar en peligro de muerte por enfermedad o vejez».

Jesús envía a los discípulos a predicar y sanar

Necesidad de este sacramento
El cristiano que aspira a entrar en la Jerusalén Celeste y conocer al Esposo en la gloria del Padre, y participar en las bodas reales, ha de presentarse con el vestido blanco libre de toda mancha de culpas y faltas pasadas. Para ello el Esposo -Cristo misericordioso-, lo unge con óleo por manos de su sacerdote para purificarle con este rito sacramental que lava sus pecados con la Sangre del Cordero.
¿En qué consiste?
Como en todos los sacramentos, la Unción de los enfermos se celebra de forma litúrgica y comunitaria, teniendo lugar en familia, en el hospital o en la iglesia, para un solo enfermo o para un grupo de enfermos. Es muy conveniente que se celebre dentro de la Eucaristía, memorial de la Pascua del Señor, sacramento del paso de la muerte a la vida, de este mundo al Padre.
El sacramento se administra por los presbíteros de la Iglesia, a los gravemente enfermos, orando -con los fieles acompañantes- en la fe de la Iglesia y, luego, ungiéndolos en la frente y en las manos con óleo debidamente bendecido por el Obispo, y pronunciando una sola_vez estas palabras: «Por esta santa unción, y por su bondadosa misericordia, te ayude el Señor con la gracia del Espíritu Santo, para que, libre de tus pecados, te conce­da la salvación y te conforte en tu enfermedad».


Aclaración
- Se unge el cuerpo del enfermo -su carne- no sólo para que recobre fuerzas y que su espíritu se eleve en esperanza aguardando la hora del Señor, sino que además, proféticamente, se refiere a la misma resurrección de la carne, para asemejarnos, a través de la muerte, con Jesucristo resucitado.
Advertencia
Si un enfermo que recibió la unción recupera la salud, puede, en caso de nueva enfermedad grave, recibir otra vez este sacramento.
Recomendación
Es frecuente que cuando se requiere la presencia del Sacerdote, éste se encuentre al enfermo sin conocimiento o recién muerto. Además la familia suele dejar al Sacerdote sólo con el enfermo. Por ello, los fieles deben animar a los enfermos y sus próximos a llamar al sacerdote para recibir este sacramento cuando aún hay consciencia. Es deber de los pastores instruir a los fieles sobre los beneficios de este sacramento.

¿Qué efectos puede producir en el que lo recibe?
-La gracia primera de este sacramento es de consuelo, de paz y de ánimo para vencer las dificultades propias del estado de enfermedad grave o de fragilidad de la vejez. Esta gracia es un don del Espíritu Santo que renueva la confianza y la fe en Dios y fortalece contra las tentaciones del maligno, especialmente las de desaliento y angustia ante la muerte.

En numerosos pasajes del Evangelio vemos como Jesús curaba el cuerpo y también el alma. Cristo vino a curar al hombre entero. Este es uno de los efectos de este Sacramento, pues con esta asistencia el Señor -por la fuerza de su Espíritu-, quiere conducir al enfermo a la curación del alma, pero también a la del cuerpo, si tal es la voluntad de Dios. Además, «si hubiera cometido pecados, le serán perdonados».
El sacramento de la unción de los enfermos, “unge” precisamente el cuerpo y entre los efectos del mismo purifica, contribuyendo así a ser señal de esta futura resurrección de la carne.
Sobre cómo influye la actitud del enfermo
La enfermedad es un hecho incontrovertible, pero hay una gran diferencia entre el enfermo que tiene o no fe. Si no la tiene, el enfermo se sumerge en un mundo interior de angustia quedándose sin horizonte, cayendo en la depresión, perdiendo la moral. El que tiene fe, saca recursos de su corazón que le elevan. Quien tiene fe encuentra en Jesucristo crucificado un motivo de unir su dolor al de la pasión, con esperanza de resurrección; así, el sufrimiento       -secuela del pecado original-, recibe un sentido nuevo: viene a ser participación en la obra salvífica de Jesús.
¿Cómo se cumple en este sacramento el ciclo de analogía con la resurrección: Vida. Muerte. Nueva vida?
1.-El enfermo, con independencia de su estado de gravedad, no deja de ser una persona viva. 2.-Por otra parte, toda enfermedad puede hacernos entrever la muerte. 3.-Por último, este sacramento adquiere el sentido de ser signo profético de la resurrección gloriosa. Predispone, a la resurrección: la nueva y definitiva vida.

Serie: “Salmos extractados”
71  SALMO DEL ANCIANO
Tú eres mi esperanza, Se­ñor; en ti tengo mi apoyo desde el seno de mi madre y mi con­fianza  desde  la  juventud.  No  me  abandones  cuando  decaiga mi vigor y a la hora de la vejez no me rechaces.

Ref.- La Biblia. Catecismo de la Iglesia Católica. Mn. Eduardo Vivas Llorens. J L, Soldado del reino de Dios